Old School Fest es un festival ficticio creado para el desarrollo de este proyecto, que celebra la música de los años 2000 y reúne a los artistas que marcaron una generación. La propuesta nace de la idea de revivir la nostalgia de aquellos años, llevándola a un lenguaje visual contemporáneo que conecta tanto con el público joven como con quienes vivieron esa época en su adolescencia.
El concepto se inspira en los íconos de los reproductores antiguos —play, pause, rewind— reinterpretados a través de figuras geométricas que construyen un sistema visual dinámico y versátil. Estas formas se combinan con una paleta de colores vibrantes, que aporta frescura y energía, transformando el imaginario retro en algo actual y atractivo.
A partir de esta identidad se desarrolla una campaña publicitaria completa que incluye diferentes fases: la campaña de expectativa, que utiliza frases icónicas y expresiones populares de los 2000 para despertar curiosidad y generar conexión emocional; la campaña directa, centrada en la comunicación del evento y su cartel musical; y la campaña de producto, protagonizada por la cerveza oficial del festival, cuyo diseño refuerza la estética geométrica y el espíritu festivo de la marca.
El proyecto se completa con el diseño de elementos promocionales y merchandising, como camisetas, vasos, lanyards, entradas y pulseras, que extienden la identidad visual del festival y crean una experiencia coherente y envolvente para el público.